Hace ya unos cuantos años Paulo Freire (1921-1997) mostraba su interés en la educación proponiendo una revolución que permitiera al hombre ser hombre precisamente a través del ejercicio de la libertad, de la autonomía.
Sir Ken Robinson (1950) hace también un llamado a transformar la educación, centrando su mirada en liberar la creatividad como puntapié fundamental de cualquier educación que pueda afrontar los retos del futuro.
La invitación de hoy es pensar qué puntos de encuentro o desencuentro existen entre ambas perspectivas sobre la función de educar, teniendo en cuenta el concepto de tríada didáctica, es decir, qué rol debería tener el maestro, qué rol debería tener el alumno, y qué conocimientos habría que incluir.